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La Consultoría Filosófica trabaja con una metodología básica, lo que no significa que sea la única posible ni que se la deba seguir paso por paso.
1- Examen de los argumentos del consultante y de sus justificaciones: Una vez que el consultante discurre libremente sobre una serie de tópicos, el asesor sistematiza, ordena y jerarquiza las concepciones y los conceptos involucrados en el relato, sin dejar de atender a las emociones que puedan suscitar. En esta instancia se valora si el caso es apropiado para la Consultoría Filosófica o si se lo derivará a un psicoterapeuta. Por lo general los consejeros filosóficos no atienden los problemas considerados más severos por las distintas corrientes de la psicoterapia. 2- Clarificación y análisis de términos y conceptos: El consejero o asistente filosófico analiza los términos empleados o comprometidos en el planteamiento de la reflexión, abocándose en particular a los conflictos de valores y a los dilemas éticos, razón por la cual es de fundamental importancia clarificar los conceptos que pueden estar comprometidos en la situación planteada (culpa, responsabilidad, envidia, suicidio, justicia, traición, buena fe, vanidad, orgullo, valentía, lealtad). 3- Exposición de presupuestos implícitos e implicaciones lógicas: El asesor filosófico apunta a develar los presupuestos que signan el discurso del consultante, para ayudarlo a ampliar su perspectiva sobre aquello acerca de lo cual se propone reflexionar. Estos presupuestos no se agotan en la lógica formal sino que se inscriben en el horizonte de una lógica conceptual dialéctica que afecta diversos niveles de la vida: el ético, el volitivo, el físico, el social y el cultural. 4- Exposición de contradicciones e incoherencias: En esta etapa se ponen en evidencia las eventuales contradicciones e incoherencias entre lo implícito y lo explícito. El consejero filosófico trabaja con la lógica interna del pensamiento del individuo, es decir, destaca -si las hubiere-contradicciones lógicas en el discurso (teoría) de una persona, o entre el discurso y la acción (teoría y praxis), y las somete a discusión. 5- Rastreo de teorías filosóficas: a) Influencia de teorías previas: Por teorías previas hay que comprender la serie de concepciones y filosofías con las cuales el sujeto enfrenta al mundo. En rigor se trata de un conjunto de categorías y conceptos que actúan explícita o implícitamente. Se ponen en evidencia las concepciones filosóficas que subyacen en el discurso del consultante, de modo de no trabajar exclusivamente con su historia emocional sino con su historia conceptual, con la forma en que entiende el universo de los valores en relación a su propia vida y a su visión del mundo, procurando sacar a luz las ideas y valores comprometidos en cada situación. b) Teorías alternativas que pueden ampliar el horizonte de reflexión: En esta etapa se brindan herramientas filosóficas que pueden ampliar la reflexión en torno al tema abordado, entendiendo al ser humano no sólo como resultado de una historia individual sino como resultado de relaciones sociales, ideales culturales y paradigmas conceptuales que se modelan conforme a ciertas filosofías. A menudo Sócrates es invocado como uno de los precursores de la Consultoría Filosófica. El diálogo socrático generalmente es entendido como un método mediante el cual una persona entrenada formula preguntas con el fin de ayudar al que contesta a reconocer sus creencias en torno a determinado tema. La Consultoría Filosófica suele valerse de esta técnica conocida como la mayéutica, que permite al consultante "dar a luz" nuevos pensamientos facilitados por las preguntas del asesor, aunque se distancia de Sócrates por cuanto acá el asesor no es necesariamente el portador de una "verdad" -y mucho menos de una "verdad universal"-, es decir, no consensuará necesariamente su propio punto de vista. A mi modo de ver el consenso no debe ser el objetivo de todo diálogo. Considero una riqueza -y un buen antídoto contra el dogmatismo- la posibilidad de mantener diferencias de criterio y enriquecerse con la perspectiva del interlocutor. El asesor no figurará hablar desde el lugar "neutral" promovido por el discurso cientificista moderno -y en particular por el psicoanálisis-, ya que descree de la existencia de ese "ojo de dios" y afirma que siempre estamos ubicados en cierta perspectiva respecto al universo de los valores, es decir, que siempre, explícita o implícitamente, tomamos partido por lo que consideramos "bueno" o "malo" en términos éticos y políticos. El consejero no entiende a la filosofía como un tribunal universal de la razón sino como el ejercicio del pensamiento crítico desde cierta perspectiva cultural, social, individual e histórica. Aunque en mi caso me valgo del legado de gran cantidad de filósofos, no me intereso tanto por los autores en sí mismos como por el funcionamiento de los enunciados: poco importa quién lo dijo ni cuándo, sino el modo en que operan los discursos en el universo de nuestros valores. Las consultas suelen tener una periodicidad semanal, pueden extenderse a lo largo de unos pocos encuentros o hasta un par de años. A la Consultoría Filosófica no se recurre exclusivamente a buscar respuestas vinculadas con determinados problemas, sino también a discutir ideas y perspectivas sobre la propia vida y el mundo. El asesor ofrece la posibilidad de abrir nuevas y efectivas formas de que en el futuro el consultante enfrente por sí mismo ambas tareas. No obstante, cuando el origen de la consulta es la necesidad de resolver problemas, los que aparecen con mayor frecuencia son los relacionados con la soledad, las sobreexigencias provocadas por presiones y expectativas internas o externas, las crisis de pareja, los problemas laborales, la dificultad de encontrar una pareja, la necesidad de enfrentar una enfermedad que pone en juego la vida, la muerte de un ser querido. La llamada biblioterapia es otro de los recursos utilizados por la Consultoría Filosófica. De acuerdo al tema en cuestión, y si el consultante tiene interés, se recomiendan libros, artículos, fragmentos y films sobre algunos de los tópicos abordados. Este complemento puede ser de suma utilidad para ampliar la reflexión acerca de algún tema, si bien numerosos consultantes prefieren focalizar los intercambios en la conversación, y no complementarlos con lecturas. Para asistir a las reuniones individuales o grupales no es necesario haber tenido ninguna experiencia con la filosofía académica ni con bibliografía filosófica. La Consultoría Filosófica trabaja con la capacidad filosófica que posee todo ser humano por su mera condición de tal. |
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